10 errores que cometen las marcas con su reputación

Conoce consejos prácticos para mejorar la imagen de tu empresa con una adecuada planificación estratégica de contenidos online/offline

Las marcas se están convirtiendo en los nuevos medios de comunicación. En la actualidad crean, producen y distribuyen contenidos. Todas las empresas, quieran o no, comunican. Por eso es conveniente integrar dentro de sus estructuras equipos profesionales de producción de contenidos, para rentabilizar al máximo las acciones y conseguir con ello una buena imagen pública.

El éxito en la reputación de una empresa no se construye de un día para otro. Los resultados no están garantizados por el simple hecho de que existe una cosa que se llama Internet y está de moda. El mundo del marketing online se ha profesionalizado mucho. Competimos en un entorno muy maduro. Es esencial partir de una hoja de ruta.

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¿Cuáles son los errores más comunes que cometen las marcas en términos de imagen?

  • No existe un punto de partida. Antes de empezar a hablar de nosotros hay que estudiar. Hacer un diagnóstico de partida, un DAFO, una hoja de ruta que determine la situación de la empresa en tiempo real. Hay que analizar las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Analizar la situación política, económica, los factores sociales, el desarrollo tecnológico, la competencia y el target.
  • No tenemos claro los objetivos. ¿Te has planteado que quieres? Dedica tiempo a pensar qué quieres conseguir con tu modelo de negocio. ¿Buscas ganar audiencia o una mayor interacción? En el segundo caso no solo necesitas seguidores, sino clicks, por lo que no consigues nada si no tienes afinidad con tu público. ¿Quieres vender más? Entonces quizás sea más oportuno trabajar una estrategia para generar leads, que es una forma de enganchar a través de un formulario, por ejemplo, como paso previo a la venta.
  • La falta de un protocolo. Como empresa no solo tienes que saber comunicar lo bonito, sino también saber reaccionar en condiciones adversas. Plantear un gabinete de crisis es necesario. Tanto en Internet como en las relaciones con los medios. Se trata de elaborar un argumentario para saber actuar rápido, con seguridad, eficacia y credibilidad ante eventuales críticas en las redes sociales o en los medios.

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  • Online/offline. Tiene que existir concordancia en la difusión de los mensajes, en el comportamiento de la marca tanto en Internet como en los medios tradicionales. Los valores que difundimos tienen que ser los mismos, pero las técnicas son distintas: no es lo mismo publicar un post en el blog de la web que difundir una nota de prensa institucional.
  •  No evaluar. Hay que marcarse metas, buscar sinergias, conseguir los objetivos propuestos… y evaluar. ¿Ha salido bien lo que hemos planteado? Hay que hacer autocrítica y aprender de la competencia. Rectificar es de sabios.
  • No medimos. Hay que cuantificar el impacto de las acciones y revisar continuamente si han salido bien.
  • Olvidamos que la comunicación es multidireccional. Que no hablemos de nosotros no significa que otros no vayan a hacerlo. De la marca hablan los trabajadores, los clientes, los proveedores. Es importante decir quiénes somos antes de que otros den su versión sobre nosotros.
  • ¿Hemos desarrollado la capacidad de escucha? Monitoricemos en tiempo real. En Internet todo el mundo habla. Si estamos atentos a lo que dice la gente podemos ofrecerles lo que quieren.
  • Carecer de blog. ¿Aún no tienes blog de empresa? Un error muy frecuente es centrarse únicamente en las redes sociales y olvidar el blog corporativo. La estrategia de contenidos hay que diseñarla en base al plan de comunicación, estableciendo siempre concordancia con todos los canales donde vamos a hablar de nosotros.
  •  Olvidarse del móvil. Casi el 90% de las personas que acceden a Internet lo hacen a través de los smartphones. Realizan compras, visitan webs, interactúan en las redes sociales… las estrategias hay que plantearlas teniendo en cuenta los hábitos de consumo de los usuarios.

Redactor de contenidos

¿Qué buscas con tu marca? ¿Has pensado cómo canalizar estrategias acertadas para mejorar la reputación online de tu modelo de negocio?

Podemos colaborar juntos en base a un plan de trabajo, todo depende del presupuesto y del camino que quieras elegir.

La importancia de la comunicación offline y online

La comunicación es el intercambio de información, la emisión y recepción de mensajes. Es compartir y poner algo en común.

Debe haber un vínculo entre el que habla y el que escucha. La importancia de la comunicación empresarial e institucional es saber ocupar espacios públicos. Comprender que todo lo que no hables tú de ti lo harán terceros, pero que no por eso hay que estar todos los días recordando que eres rubio con los ojos azules.

Google es la calle, el centro comercial, el parque, la plaza, la discoteca, el supermercado, el kiosco, el restaurante, el cine, la prensa, la televisión…

La comunicación es la esencia de la actividad organizativa, el factor más determinante para ser competitivo. Y la mala comunicación es ineficacia, desorden y conflicto.

La comunicación hay que entenderla como una necesidad y no como un capricho.

Muchas veces surge la necesidad de comunicar cuando hay un problema. Pero esto es un grave error. Las relaciones con los medios de comunicación han presentado siempre un escenario de grandes oportunidades para los sectores público y privado. Pero Internet, las redes sociales y los nuevos hábitos de consumo han puesto patas arriba la comunicación. Más que nunca es necesario dedicar tiempo, esfuerzo y recursos profesionales a saber comunicar.

En la Industria 4.0. manda el Big Data, la información personalizada y cómo no el señor Google. El buscador es la calle, el centro comercial, el parque, la plaza, la discoteca, el supermercado, el kiosco, el restaurante, el cine, la prensa, la televisión…

Los profesionales de las relaciones públicas y la comunicación afrontan el reto de atender múltiples necesidades de clientes diversos, en un contexto marcado por la abundante información y el ruido.

Las marcas y la comunicación

Las marcas hace tiempo que se convirtieron en editores de contenido. El camino pasa ahora por integrar estrategias online y offline para crear, sostener y fortalecer una buena imagen y reputación ante la opinión pública. La comunicación en una empresa debe basarse en un lenguaje claro, simple y conciso.

Un grave error en los planteamientos corporativos es pensar que con Internet hay que renegar de la política de comunicación tradicional. Lo queramos o no, los medios tradicionales siguen marcando la agenda. Una estrategia inteligente es trabajar aportando concordancia en los canales digitales y convencionales.

Asesorar a un cliente en política de comunicación empresarial e institucional es estar en su modelo de negocio y generar vínculos e interacción con el público objetivo a través de una estrategia de multicanalidad.

Con menos táctica y más estrategia.

En los campos de batalla hay que abordar los planteamientos con calma y sentido común.

Por eso, al construir la identidad de una marca o un cargo público, conviene no caer en errores que se han convertido en un clásico:

El egocentrismo

Estamos habituados a ver alcaldes y directivos empecinados en querer contar todo lo que hacen. Vivimos en una permanente campaña electoral. El ego hace mucho daño.

En el plano institucional es habitual ver ruedas de prensa sin público. Pero conviene no pasar una cosa por alto: las plantillas de los medios están mermadas. Cada vez hay menos periodistas para cubrir más informaciones. Si no hay nada que contar no es necesario organizar convocatorias todos los días.

Con Internet pasa un poco lo mismo. En la plaza pública donde todos coincidimos hay una obsesión por querer contar a cada segundo lo que hacemos.

¿Por qué no dedicar más tiempo a la comunicación interna? Concentrar los mensajes dentro de la empresa o una institución pública aporta muchos beneficios.

La comunicación interna es necesaria para promover un clima laboral saludable y optimizar la productividad de la organización.

El sentimiento de pertenencia genera motivación en los empleados y con el aumento del bienestar fomentamos la confianza. Los trabajadores se convierten, de esta manera, en los mejores embajadores de la marca.

Midamos bien nuestras acciones, no bombardeemos con información y consigamos eficiencia en la transmisión de nuestros mensajes.

La falta de escucha

Cerrar los oídos y no agudizar la vista es también sinónimo de ser egocéntrico. No hay nada más feo que la falta de interés.

La poca educación de no escuchar está mal vista en estos tiempos donde parece que todo vale. Pasa en las conversaciones cotidianas: esas personas que no conocen el silencio y no hacen otra cosa que pensar en lo siguiente que van a decir para luego interrumpir.

Esto no pasa en los medios offline, pero son una constante a nivel online. La escucha en Internet se hace a través de la curación de contenidos. Esa técnica que consiste en buscar, recopilar y seleccionar toda la información que circula por la Red.

A los medios hay que atenderlos siempre, con seguridad y sin miedo. Cuando todo es bonito o cuando la cosa pinta fea.

Para comunicar bien hay que saber quién eres, qué quieres decir, dónde y cómo quieres que te vean al expresarlo. Para ello no hay nada como medir el tono, tanto en los medios tradicionales como en los nuevos: la voz de tu marca es la forma de conectar con tu cliente.

Y si no escuchas a tu público mal vas. Por eso hay que espiar y robar ideas. Aprender de lo que hace tu competencia. Y valerse de las millones de herramientas de datos que hoy tenemos para conocer gustos, experiencias, preferencias, afinidades, quejas y todo lo que nos afecte.

Facilidades a los medios

A los periodistas hay que facilitarles el trabajo. Las relaciones de una empresa y una institución con los medios de comunicación es clave. No solo con los medios: también con los usuarios que interactúan en la página web o red social de tu negocio o sector de interés.

A los medios hay que atenderlos siempre, con seguridad y sin miedo. Cuando todo es bonito o cuando la cosa pinta fea. Da igual: los periodistas juegan un papel vital como prescriptores.

Si tu empresa no tiene buena prensa no te escondas. Da la cara. Explícale a los medios lo que haces y convéncelos.

Muchos de los que nos dedicamos a la comunicación hemos trabajado alguna vez para directivos que han actuado como animales. La técnica del avestruz, esa que consiste en agachar la cabeza ante un problema y esperar a que todo cambie.

La situación hay que controlarla para no estar a merced de terceros.