Cómo ser un buen periodista digital

Periodistas y SEO, dos compañeros de viaje para colocar a las marcas en una posición de liderazgo. Internet rompe los esquemas de la comunicación tradicional. Ahora, con el periodismo moderno, ya no sólo basta que el contenido sea de calidad

Si te estás preguntando cómo ser un buen periodista digital tienes que volver a los orígenes de esta profesión.

Parece contradictorio: ¿Para redactar en el entorno digital tienes que viajar a la antigüedad?

Sí para encontrar la esencia de un oficio sabio, reflexivo y alejado de la basura de la inmediatez.

No si te estancas, porque la sociedad ha cambiado y ya no se consume información como antes. Por lo tanto no se escribe como antes.

Hay valores imperecederos, como la búsqueda del rigor y la objetividad, que conviene respetar siempre si quieres dedicarte a este oficio. Aunque cambien las máquinas y nos invadan los robots.

Todo esto es verdad, del mismo modo que los contenidos ya no pueden perder de vista el SEO, ese oficio que muchos ignorantes, como el que suscribe, asociaba a los informáticos, hasta que nos dimos cuenta de la enorme pericia y alta capacidad estratégica que tienen sus técnicos.

Así que, eso: el SEO es importante y debe ir de la mano del periodismo, dos sectores estratégicos que generan sinergias más que interesantes para las empresas.

Del papel al periodismo digital

Con la llegada de Internet en los años 90 el futuro de los medios de comunicación estaba marcado. Empezaba una nueva era para los comunicadores, y más en concreto para los redactores de Prensa escrita.

Había llegado la revolución tecnológica, la hecatombe de los paradigmas clásicos del periodismo, el fin de las 6 W, la apuesta por presentar las noticias en el primer párrafo pero generando cierta incertidumbre para atraer clicks y visitas.

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Los directores de los periódicos, los redactores y toda la orquesta que pintaba la actualidad diaria de las noticias en un planillo sucumbía ante frases lapidarias que vaticinaban cambios inminentes en los modelos de comunicación.

Luego vinieron los ERE, los ERTE, los despidos en masa y toda la historia que ya se conoce.

Las primeras ediciones digitales del año 2000 vieron la luz en un momento económico difícil, en un contexto colectivo de incredulidad entre los profesionales de la información y toda la sociedad.

En los grandes periódicos, las webs se miraban todavía de reojo. Los contenidos estáticos del papel que se mancha de café en los desayunos de los bares siguieron siendo, en un primer momento, los protagonistas de la actualidad. Los textos se volcaban directamente en las cabeceras digitales, unos medios aún inmaduros en el entorno online, con audiencias escasas.

En la siguiente fotografía destaco una crónica que redacté en ABC de Sevilla, por supuesto sin tener en cuenta a Google y con ausencia total de posicionamiento de palabras clave. Año 2004, verano, calor de agosto, un periodista imberbe paseándose por todos los asentamientos chabolistas de la ciudad

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Cómo hacer periodismo digital

Estamos escribiendo para Internet. Por tanto, los contenidos tienen que adaptarse a los nuevos hábitos de lectura, a los nuevos soportes y, sobre todo, a los motores de búsqueda.

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Un buen artículo de opinión, una noticia, un post, una crónica o un reportaje, necesita optimización SEO. Al fin y al cabo, todo esto es más trabajo para los periodistas. Tienen que buscar fuentes y contrastar datos, pero también deben saber editar fotografías, conocer un poco el mundo del diseño y manejar con soltura el sector multimedia.

¿Qué debe saber un periodista digital?

Si trabajas para marcas, en base a una estrategia de contenidos, es necesario usar keywords o palabras clave. El secreto es escribir teniendo en la cabeza la intención de búsqueda del usuario que rastrea un servicio o producto por Internet. Algo impensable en la Prensa escrita.

Las palabras clave deben estar presentes en el texto de forma natural. Hay que escribir con calidad, siempre pensando en las personas y no en los buscadores. Es necesario cuidar los enlaces, que sean relevantes y estén relacionados con el artículo, procurando siempre diversificar, para no enlazar siempre a las mismas fuentes.

Los retos de la prensa escrita

El SEO es también muy importante en los contenidos periodísticos, si bien esto no es una ciencia exacta. Porque la cosa cambia si hablamos de grandes medios de comunicación, que generan cientos de comunicaciones diarias de carácter generalista, donde el interés de los temas que se tratan decaen en el tiempo.

Las grandes ediciones de periódicos deben preocuparse, ante todo, por hacer un contenido de calidad y por recuperar gran parte de esa confianza perdida de los lectores.

Los grandes retos de la prensa escrita pasan ahora por la reconversión al entorno digital, en un mercado monopolizado por Google y Facebook, dueños y señores de la publicidad. Y por su adaptación a las apps de móviles. Un dato: un 60% de las personas que consume noticias lo hace en smartphones.

Los medios ya no son los únicos que dominan la información

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Los periodistas, al menos esa es la regla de oro de este oficio, investigan, contrastan, sintetizan y publican. Pero ya no son los únicos informadores. Ahora las grandes marcas se han convertido en grandes creadores de contenidos. Las redes sociales sirven de altavoz a la ciudadanía: la gente opina y puede incluso marcar las pautas de la actualidad.

Esto es magnífico porque es una oportunidad laboral para los periodistas. ¡Estás loco! ¡Qué me cuentas! Vale, periodismo periodismo no es, si acaso marketing. Bueno, tampoco llevarle Prensa a una institución es periodismo directo y también lo hacen periodistas.

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Periodistas y SEO

La tecnología es tan maravillosa que facilita a los periodistas lo que llevamos toda la vida persiguiendo: la posibilidad de ser leídos. De cómo estén estructurados los contenidos dependerá la indexación en Google.

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Los cambios en el comportamiento del consumidor

Los cambios en las necesidades y gustos de los consumidores: de la web 1.0 a la 4.0 y las enseñanzas que debes conocer de Philip Kotler, el padre del marketing moderno

El impacto de las nuevas tecnologías y los cambios en el comportamiento del consumidor son un fenómeno en constante movimiento. La revolución tecnológica de la última década ha puesto patas arriba a la comunicación tradicional, pero este mundo globalizado no ha sido siempre tal y como lo conocemos. En el camino han pasado cosas.

Las necesidades de hace diez años ya no son las mismas. Los gustos han cambiado. Hemos experimentado una evolución apabullante que ha condicionado la política de comunicación de las marcas, que a día de hoy solo triunfan si saben conectar con las audiencias generando valor y empatía.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Dónde comienzan los cambios en el comportamiento del consumidor? Las empresas han tenido que ponerse las pilas. El consumidor ya no es esa masa que compra de forma impulsiva. El producto ya no es el centro del posicionamiento. Ahora cobra una importancia decisiva la segmentación, el estudio, la investigación. Para vender hay que conocer y para ello nada mejor que escuchar.

Los cambios en el estilo de vida del consumidor

Para hablar de audiencias y consumidores hay que recurrir a Philip Kotler, el padre del marketing moderno. Para Kotler, «el marketing es un proceso administrativo y social, a través del cual individuos y grupos obtienen lo que necesitan y desean mediante la generación, la oferta y el intercambio de productos de valor con sus semejantes».

En un contexto como el actual, marcado por la fuerte competencia y el bombardeo constante de publicidad, el secreto pasa por adaptar con talento las estructuras empresariales al entorno online y saber que «no puedes servir a todos los clientes con el mismo nivel de satisfacción». De ahí la importancia de la segmentación, el conocimiento del entorno donde se mueve nuestro target y el posicionamiento.

Cinco de cada diez españoles utiliza el móvil, la tablet o el ordenador mientras ve la televisión, según un estudio realizado por la agencia de medios Zenith.

Nuevas tendencias y hábitos de consumo

Los cambios en el comportamiento del consumidor son el resultado de las distintas fases evolutivas de la historia de la web.

Los expertos indican que la fase 1.0 termina con la explosión de la burbuja puntocom en el año 2000, momento en el que la web entra en la fase 2.0. Consideran, por tanto, que esta nueva etapa arranca con el boom de los blogs y el nacimiento de la Wikipedia.

La democratización que suponen los blogs, los nuevos medios que permiten a cualquier usuario, independientemente de su ubicación, expresarse con total libertad en la Red, sientan las bases de un nuevo modelo de comunicación, que da el poder al usuario frente a los medios tradicionales.

La web 1.0 es el origen, el primer contacto que tenemos con las páginas web. Todo era estático. Nos limitábamos entonces a consumir contenido sin actualizaciones o interacciones. Pero con el 2.0 empieza el intercambio de información, las opiniones, las redes sociales. El usuario pasa de receptor a emisor, de espectador a protagonista.

Entramos después en la web 3.0, donde es clave el factor diferencial. Si en la primera fase solo importa el producto y la segunda supone un salto cualitativo centrado más en el consumidor, en la tercera etapa prima el poder de la concienciación social. Compramos con lo que nos identificamos por nuestro estilo de vida. Las webs, en consecuencia, son más personalizadas y descartan información irrelevante. 

Para comprar y vender entran en juego los sentimientos, las actitudes, los valores. Las marcas tienen que estudiar a su público para herir en la fibra sensible. Los cambios en el comportamiento del consumidor exigen reformas estructurales en las estrategias de marketing, en la forma que tenemos de comunicar, persuadir y conquistar.

Con Internet existen nuevos hábitos de consumo de la información, de ahí la importancia de segmentar bien al público objetivo de cada modelo de negocio

El próximo gran avance es la web 4.0, enfocada a una estrategia más predictiva. Se centra en ofrecer un comportamiento más inteligente. Es la época de la investigación de mercados, del Big Data. Las empresas van a tener que predecir lo que quiere el consumidor antes de que lo pida.

La predicción en estado puro, el camino que pasa por Google, por el asistente de voz que resuelve dudas y ofrece soluciones. La necesidad de la investigación online y offline.

El consumidor está al mando. Por tanto, yo, como marca, puedo anunciarme en la tele para impactar de forma masiva y luego multiplicar la difusión en las redes sociales y llevar a mis seguidores a mi tienda online para convertirlos en clientes.

La globalización exige plantear estrategias de comunicación multipantalla para optimizar al máximo la inversión canalizando adecuadamente los mensajes a través de distintas plataformas digitales

No hay empresas locales. Las tiendas de barrio pueden ser conocidas en el mundo entero. Antes de plantear estrategias conviene saber dónde se mueve nuestro público y cómo lo hace.

La escena habitual hoy día de cualquier hogar es una televisión encendida y varios miembros de una familia sentados frente ella, pero cada uno interactuando con sus smarphones. Cinco de cada diez españoles utiliza el móvil, la tablet o el ordenador mientras ve la televisión, según un estudio realizado por la agencia de medios Zenith.

La multicanalidad en publicidad es esencial para generar una interacción que aumente el impacto de las campañas en Radio y TV. De hecho, se estima que el 80% de los espectadores que poseen smartphones usan sus dispositivos como una segunda pantalla para complementar la información. Ven en la tele un anuncio, pero recurren al móvil a buscar más información en la plataforma digital del medio y hacer la compra.

Los cambios en el comportamiento del consumidor siguen, por eso quizás sea conveniente actualizar este artículo de vez en cuando. Si eres empresa y necesitas contenidos para tu web me tienes a tu entera disposición.